Como todas las cosas buenas, este viaje no iba a durar para siempre, por lo que recogimos bien las cosas y nos encaminamos hacia Auckland. Eso sí, no queríamos despedirnos de la Nueva Zelanda de bosques y montañas sin pasar antes a presentar nuestros respetos al Dios del Bosque, llamado Tane Mahuta por los maoríes. Por ello, en lugar de dirigirnos hacia el Sur, cogimos el camino más largo hacia la costa Oeste y la bahía de Hokianga, para detenernos en el Santuario de Kauris del Bosque de Waipoua.
Tras alguna parada para hacer fotos en Opononi y Omapere, un par de pueblos que rodean la enorme bahía de Hokianga, aprovechando que el día lucía con sol tras la lluvia de ayer, pronto alcanzamos la costa y torcimos hacia el sur, iniciando el ascenso por la carretera del bosque. Unos kilómetros después llegamos al lugar de reposo de Tane Mahuta, un kauri de aproximadamente 2.000 años de antigüedad, y más de 50 metros de altura. Es el kauri vivo más grande del mundo. No obstante, lo más impresionante es su perímetro, alrededor de 14 metros. Como los kauris tienen las raíces sensibles y cerca de la superficie, Tane Mahuta se encuentra vallado y no pudimos acercarnos a él para darle un abrazo (eso es muy típico por aquí, lo de abrazar los árboles, ya diremos por qué). Aún así, es increíble encontrarse con un árbol tan enorme y antiguo. Verdaderamente infunde respeto.
La anécdota del viaje creo que va a ser ésta. Después de aparcar en la carretera para encaminarnos hacia el bosque, y maldecir a los idiotas que habían dejado el coche en mitad del aparcamiento, salía en ese momento de ver a Tane Mahuta John Hannah. Si os preguntáis quién es, podéis pensar en Cuatro Bodas y un Funeral (el amigo gay de Hugh Grant) o en las pelis de la Momia (el hermano cobarde y avaricioso de la chica protagonista), entre otras pelis. Es un actor escocés, pero estaba de vacaciones por Nueva Zelanda, y quién sabe si participando de algún modo en alguna película que estén haciendo por aquí.
Luego de reírnos un montón porque la Vicky no paraba de decir… ¿pero tú no has visto quién era? mientras yo me limitaba a saludarle con un educado “good morning”, volvimos a la autocaravana para continuar camino hacia los siguientes kauris gigantes: “The Four Sisters” (las cuatro hermanas) y “Te Matua Ngapere” (en maorí, el Padre del Bosque). Tras una hora de camino por un bosque lleno de kauris gigantes, por fín llegamos a las principales atracciones. Primero las Four Sisters: es un único kauri pero con cuatro brazos, lo que sucede es que parecen cuatro árboles distintos, habida cuenta su grosor. Luego, en lo más profundo del bosque, se encuentra el Te Matua Ngapere, un gigantesco kauri que aunque sólo mide unos 30 y pico metros de altura, tiene un perímetro de 16,7 metros!!! Además, se encuentra rodeado de otros kauris adultos que parecen palillos a su lado, lo que resalta la enormidad de su figura. Este en particular tiene como que un poco de “cara de cabreo”, con lo que resulta aún más amenazante. También se encuentra vallado, pero de camino nos abrazamos a otros kauris (también gigantes) porque dicen que eso da fertilidad… habrá que ver si es verdad o un rollo druídico-maorí.
Como estábamos bastante cansados, seguimos camino en la autocaravana hacia Auckland, haciendo una parada técnica en Dargaville, un aburrido pueblo al que sólo debería ir uno si le gustan los boniatos (o kumara, como se conocen por aquí).
Justo antes de llegar al puente que da acceso al downtown de Auckland, cogimos la desviación hacia North Shore, y tras algún pequeño lío, alcanzamos el camping de Takapuna Beach. De hecho, el camping está en la playa, y a nosotros nos dieron un sitio a escasos 10 metros de ella. Dejamos la caravana y nos fuimos a dar un paseo por el barrio, donde vimos ya que Auckland es distinta. No hay ni mucho menos la misma cantidad de gordos que en el resto del país, los coches son mucho mejores, y hay bastantes apartamentos, aunque siguen habiendo casitas con jardín. Se nota que tiene más de un millón y medio de habitantes. Además, esto está lleno de chinos, japos, y asiáticos de toda clase. Desde estudiantes, hasta turistas, pasando por los que residen y trabajan aquí. Como era domingo, las tiendas cerraban muy pronto (entre 3 y 4 p.m.), así que nosotros nos volvimos al camping también pronto, para planificar el último día completo que íbamos a estar en Nueva Zelanda.
Tras alguna parada para hacer fotos en Opononi y Omapere, un par de pueblos que rodean la enorme bahía de Hokianga, aprovechando que el día lucía con sol tras la lluvia de ayer, pronto alcanzamos la costa y torcimos hacia el sur, iniciando el ascenso por la carretera del bosque. Unos kilómetros después llegamos al lugar de reposo de Tane Mahuta, un kauri de aproximadamente 2.000 años de antigüedad, y más de 50 metros de altura. Es el kauri vivo más grande del mundo. No obstante, lo más impresionante es su perímetro, alrededor de 14 metros. Como los kauris tienen las raíces sensibles y cerca de la superficie, Tane Mahuta se encuentra vallado y no pudimos acercarnos a él para darle un abrazo (eso es muy típico por aquí, lo de abrazar los árboles, ya diremos por qué). Aún así, es increíble encontrarse con un árbol tan enorme y antiguo. Verdaderamente infunde respeto.
La anécdota del viaje creo que va a ser ésta. Después de aparcar en la carretera para encaminarnos hacia el bosque, y maldecir a los idiotas que habían dejado el coche en mitad del aparcamiento, salía en ese momento de ver a Tane Mahuta John Hannah. Si os preguntáis quién es, podéis pensar en Cuatro Bodas y un Funeral (el amigo gay de Hugh Grant) o en las pelis de la Momia (el hermano cobarde y avaricioso de la chica protagonista), entre otras pelis. Es un actor escocés, pero estaba de vacaciones por Nueva Zelanda, y quién sabe si participando de algún modo en alguna película que estén haciendo por aquí.
Luego de reírnos un montón porque la Vicky no paraba de decir… ¿pero tú no has visto quién era? mientras yo me limitaba a saludarle con un educado “good morning”, volvimos a la autocaravana para continuar camino hacia los siguientes kauris gigantes: “The Four Sisters” (las cuatro hermanas) y “Te Matua Ngapere” (en maorí, el Padre del Bosque). Tras una hora de camino por un bosque lleno de kauris gigantes, por fín llegamos a las principales atracciones. Primero las Four Sisters: es un único kauri pero con cuatro brazos, lo que sucede es que parecen cuatro árboles distintos, habida cuenta su grosor. Luego, en lo más profundo del bosque, se encuentra el Te Matua Ngapere, un gigantesco kauri que aunque sólo mide unos 30 y pico metros de altura, tiene un perímetro de 16,7 metros!!! Además, se encuentra rodeado de otros kauris adultos que parecen palillos a su lado, lo que resalta la enormidad de su figura. Este en particular tiene como que un poco de “cara de cabreo”, con lo que resulta aún más amenazante. También se encuentra vallado, pero de camino nos abrazamos a otros kauris (también gigantes) porque dicen que eso da fertilidad… habrá que ver si es verdad o un rollo druídico-maorí.
Como estábamos bastante cansados, seguimos camino en la autocaravana hacia Auckland, haciendo una parada técnica en Dargaville, un aburrido pueblo al que sólo debería ir uno si le gustan los boniatos (o kumara, como se conocen por aquí).
Justo antes de llegar al puente que da acceso al downtown de Auckland, cogimos la desviación hacia North Shore, y tras algún pequeño lío, alcanzamos el camping de Takapuna Beach. De hecho, el camping está en la playa, y a nosotros nos dieron un sitio a escasos 10 metros de ella. Dejamos la caravana y nos fuimos a dar un paseo por el barrio, donde vimos ya que Auckland es distinta. No hay ni mucho menos la misma cantidad de gordos que en el resto del país, los coches son mucho mejores, y hay bastantes apartamentos, aunque siguen habiendo casitas con jardín. Se nota que tiene más de un millón y medio de habitantes. Además, esto está lleno de chinos, japos, y asiáticos de toda clase. Desde estudiantes, hasta turistas, pasando por los que residen y trabajan aquí. Como era domingo, las tiendas cerraban muy pronto (entre 3 y 4 p.m.), así que nosotros nos volvimos al camping también pronto, para planificar el último día completo que íbamos a estar en Nueva Zelanda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario