martes, 8 de septiembre de 2009

Más Lago Taupo y Tongariro National Park


Nos levantamos con la idea de contratar una excursión por el Lago Taupo, para ir a ver las “Maori Carvings” (tallas maoríes), sólo accesibles en barco. Al principio pensamos que era otra excusa para sacarnos dinero, pero luego comprobamos que por una vez tenían razón.

Así que fuimos al I-site para reservar una excusión de estas. Nosotros fuimos con el Ernest Kemp, una réplica de un antiguo barco de vapor muy graciosote. De hecho cuando volvimos una señora mayor con una niña estaba esperando al barco porque la nena era la tataranieta del famoso Ernest… cosas de aquí… Dura dos horas y media más o menos. El barco sale desde el punto donde nace el río Waikato (El más largo de NZ), y como no podía ser de otra manera, hay que ir con cuidado para no pisar a uno de los múltiples patos y gaviotas que hay por allí. Primero te llevan por Acacia Bay, llena de casas de veraneo de primera. Entre ellas se encuentra una casa enorme, que costó 6 millones de dólares nz construirla hace ya muchos años, y que posteriormente fue adquirida por la embajada americana.

El nombre del lago viene de una leyenda maorí, por la cual, cuando el jefe Tamatea-arikinui visitó la zona por vez primera, sus pasos retumbaron, lo que le llevó a pensar que el suelo estaba hueco, llamándola Tapuaeharuru (“pasos retumbantes”). Los maoríes eran entonces bastante simples… El nombre actual se debe a Tia, que durmió junto al lago envuelto en su capa, llamando al lago, Taupo nui a Tia (“la gran capa de Tia).

Fuimos bordeando la costa hasta alcanzar la Mine Bay, que es donde se encuentran las tallas. Se encuentran sobre la propia roca, en el lago, alcanzando más de 10 metros de altura alguna de ellas. La más grande parecía la puerta secreta a un templo sagrado escondido, al estilo de las pelis de Indiana Jones. Alrededor había otras tallas, de caras de dioses y otras criaturas (una representa al viento, otra a una sirena, unos reptiles perfectamente tallados…). Son increíbles. Las esculpió en 1970 el maestro Matahi Whakataka-Brightwell, y representan a Ngatoro-i-rangi, el navegador visionario que guió a las tribus tuwharetoa y te arawa a la zona de Taupo hace más de mil años.

Desde el barco vimos varios skydivers (paracaidistas) dado que últimamente quieren competir con Rotorua (al estilo Queenstown – Wanaka) en cuanto a deportes de riesgos. También vimos varios barcos con gente pescando, ya que es uno de los mejores lugares del mundo para practicar la pesca de la trucha, con 12 tipos diferentes de la misma. A pesar de que el Lago es precioso, no puedes evitar dirigir la mirada hacia los volcanes del Tongariro National Park, puesto que desde el agua se vislumbran las cumbres del Tongariro, Ngauruhoe y Ruapehu.

Ya cerca del embarcadero se encuentra una playa que tiene aguas termales bajo ella, y que el agua mantiene una temperatura ideal durante todo el año.

Tras llegar a puerto, nos dirigimos en autocaravana hacia el Tongariro NP y su centro neurálgico, la aldea Whakapapa. Fue el primer parque nacional de NZ, creado en 1887, cuando la tribu local le entregó como regalo estas tierras al gobierno para conservar de esa forma una zona espiritualmente importante para los maoríes. El nombre proviene de Tonga (“viento del sur”) y de Riro (“dejarse llevar”), e inicialmente comprendía los tres montes del parque. Los tres volcanes están activos, siendo el más movido de ellos el Ruapehu, que erupcionó en 1995. Aún así, el último movimiento importante del volcán se produjo en 2007 cuando un leve terremoto hirió de gravedad a un excursionista que dormía en un refugio. Tiene 2.797 metros de altura, y es el más alto de los tres.

Sin embargo, el más fotografiado es con diferencia el Ngauruhoe, con 2.287 metros de altura y creado hace “sólo” 2.500 años. Si uno se imagina a Frodo y a Sam por allí, enseguida lo relacionará con el Mount Doom (“Monte del destino”) de la aclamada trilogía “El Señor de los Anillos”. Todo el mundo se hace fotos con este volcán de fondo. Además es el que tiene la forma más típica, la cónica con la cima cortada. En verano se puede subir a su cima, a tirar el anillo de poder, jejejeje, pero en invierno está cubierto de nieve y sólo es accesible para alpinistas experimentados. Nosotros quisimos realizar la famosísima Tongariro Alpine Crossing, pero fue imposible dado que incluso a las seis de la tarde del día anterior no sabían si iba a salir la expedición por culpa no de la nieve, sino del viento, mucho más peligroso aquí que cualquier otro elemento. La duración de este trayecto es de todo el día, y aunque se puede hacer por cuenta propia, se desaconseja totalmente en invierno salvo con guías experimentados que proporcionen crampones y hachas para el hielo (así como ropa abrigada).

Nosotros llegamos hasta el I-site de Whakapapa y allí decidimos hacer un par de rutas, de 1 hora y 2 horas, respectivamente. Primero hicimos la Ridge Track, que lleva por una ladera ascendente (todo el rato) y embarrada hasta una colina cercana donde se pueden ver los tres volcanes, sobre todo el Ruapehu. No está mal pero no es nada comparada con la que hicimos a continuación, la caminata circular hasta las Taranaki Falls y vuelta.

Ésta pasa por terrenos muy distintos, desde zonas casi de marisma hasta bosques tupidos y zonas montañosas. Siempre cruzando una y otra vez el río Wairere, donde se acumulaba el hielo de la noche. Es mejor empezar en el sentido de las agujas del reloj (por el camino de la izquierda), dado que de esta forma la parte de subida es menor y se puede hacer de forma más agradable.
Las cascadas son espectaculares, y caen desde una zona de lava petrificada a una pequeña piscina natural, donde encontramos bloques de hielo flotando tranquilamente sobre el agua. No nos apetecía bañarnos así que continuamos la ruta, fotografiando una y otra vez los tres volcanes. Esta ruta permite verlos mucho más de cerca. Conseguimos hacer la ruta de 6 km en el tiempo estipulado. Increíblemente vimos a un par de personas ¡corriendo! por la ruta, con el frío que hacía, cuesta arriba y abajo…

Ya se hacía de noche, pero como queríamos ir al día siguiente a las cuevas Waitomo, cogimos camino sin dejar de mirar una y otra vez a los volcanes, que son algo indescriptible, coronados de nieve… Llegamos al camping Top 10 de Waitomo justo cuando estaban cerrando la oficina, y nos preparamos para la aventura del día siguiente durmiendo a pierna suelta entre bosques y pájaros nocturnos (¿serían kiwis?)

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