domingo, 13 de septiembre de 2009

Kerikeri


Nos hemos levantado temprano porque a las 9:00 tenemos que estar en Paihia, así que hemos cogido la autocaravana y nos hemos dirigido hacia el ferry de vehículos de Okiato (la primera capital de Nueva Zelanda, mucho antes que Auckland y después Wellington). Es una barcaza que por 7 euros te lleva al otro lado del estuario en apenas 5 minutos. Tras atracar en Opua, hemos seguido carretera otros diez minutos hasta Paihia. Hoy el tiempo ha amanecido mal y nos tememos lo peor.

Efectivamente, cuando llamamos a la compañía con la que teníamos contratado el crucero en catamarán para ver (y quizá nadar con) delfines, nos dicen que hay aviso de galerna en la zona de Bay of Islands y por tanto ni hoy ni mañana van a salir ningún crucero. Qué le vamos a hacer. Es el riesgo que tiene venir en estas fechas, que con el cambio de estación nunca se sabe si va a llover de pronto, a hacer sol… Al menos a nosotros sí nos devolverá el dinero la agencia de Madrid (NZviajes).

Aprovechamos para encaminarnos hacia el cercano pueblo de Kerikeri, un lugar estupendo si uno quiere cultivar (o comer) cítricos o kivis. Es una comunidad que sin saberse muy bien por qué, ha atraido a muchos ingleses, alemanes, o incluso brasileños, ecuatorianos y tailandeses, aparte de la población maorí que abunda en la zona. A nosotros lo que nos interesaba ver eran los dos edificios más antiguos (dentro cada uno de su clase) de Nueva Zelanda.

Por un lado, junto al río Kerirkeri, se encuentra la Stone Store, el edificio de piedra más antiguo de NZ (1836), lleno de artículos que solían trocarse en el almacén, entre ellos mosquetes y mantas. Un mosquete llegó a valer 8 cerdos!! Junto a esta tienda de anigüedades se encuentra la Misión House y su jardín. Es el edificio de madera más antiguo del país, de 1822, y contiene algunos enseres y mobiliario original.

De allí mismo parte un pequeño paseo de 20 minutos que conduce al Kororipo Pa, el lugar donde se encontraba una fortificación del famoso jefe maorí ngapuhi Hongi Hika. En su día fue centro de partida de colosales destacamentos capitaneados por Hika que aterrorizaron a gran parte de la isla norte y masacraron a miles de personas durante la guerra de los mosquetes. Hoy allí no queda nada más que una bonita colina con vistas al río y a la ensenada.

Como teníamos ganas de caminar un ratillo, cruzamos el río y tras dejar aparcada la autocaravana en un parking lleno de gallinas, polluelos, gaviotas, gallos, ocas y patos, además de pukekos (esto parecía un zoológico), iniciamos la Kerikeri Walkway, un paseo de unos 4 kms que llega a las cascadas Rainbow Falls. Nosotros caminamos por un bosque muy agradable hasta las cascadas Wharepoke y las Fairy Pools (piscinas de las hadas). Allí nos dimos media vuelta y en lugar de caminar el km que quedaba hasta las Rainbow Falls, preferimos volver al parking, coger la autocaravana y llegar a las cascadas por otra carretera, Waipapa Road, que te dejaba a escasos 5 minutos. Se empieza a notar el cansancio… Las cascadas estaban bien, eran amplias y llevaban bastante agua, y se podía apreciar, al final de su caida de 27 metros, el efecto del arco-iris (de ahí su nombre, suponemos).

Luego volvimos al pueblo de Kerikeri para tomarnos un café y ver algunas tiendecillas. Estuvimos un rato hablando con una señora británica que tras sólo 3 años aquí terminaba de conseguir la residencia neozelandesa, y se puso a darnos consejos por si queríamos pedirla nosotros (no diría yo que no, viendo cómo se vive aquí de relajado…).

Esa noche nos quedamos en el top 10 de Kerikeri, y tras una buena ducha, nos fuimos a dormir, puesto que al día siguiente a las 7:00 teníamos excursión en autobús a Cabo Reinga, el extremo más alejado en el norte de NZ.

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