El jueves salimos sin prisas, con la idea de llegar a Picton a través de la carretera que bordea los fiordos de Malborough. Fue una gran idea, puesto que además de hacer un sol estupendo, las vistas son nuevamente impresionantes. No nos importó que la carretera también fuera totalmente sinuosa, porque valía la pena parar cada poco a filmar y hacer fotos.
Lástima que justo a la entrada de Picton, se nos vino encima una tormenta de esas de aúpa, que no nos dejó apenas disfrutar de la ciudad antes de coger el ferry. Aún así, pudimos hacer algunas compritas y tomarnos uno de los mejores capuchinos que hemos probado por aquí.
Lo del ferry merece mención aparte. Te ponen en unas colas dependiendo del tipo de automóvil y su peso, y vas embarcando poco a poco. Dejas cerrado el coche, con freno y marcha puesta, pero apagado, y te subes arriba. El ferry tiene restaurante, café bar, tienda, cine y no sé cuantas cosas más. Las vistas si el día es medio bueno (la tormenta había amainado cuando salimos) son estupendas, sobre todo mientras surcas el fiordo Queen Charlotte y los demás estrechos y recovecos de la costa. El problema empieza cuando sales al estrecho de Cook, porque generalmente el mar está bastante picado, y si encima hace viento, es que no puedes ni salir a la cubierta a filmar nada, porque te congelas. De todas formas, entre dormir un poquito, comer algo y hacer fotos, se nos pasaron rápidamente las 3 horas que dura el viaje.
Sacamos la autocaravana de los últimos, y ya eran las 18:30 horas. Encima en Wellington no hay cámpings, por lo que pasamos de quedarnos allí. La agencia de viajes nos sugería hacer viaje de 5 horas a Napier, pero esta ciudad de edificios art-déco no nos mataba demasiado, sobre todo porque queríamos tener tiempo para Tongariro y el Lago Taupo, así que dijimos, pues nos vamos hasta Taupo a ver hasta donde llegamos.
Al final paramos en Turangi, a 50 km de Taupo, lo que quiere decir que nos metimos entre pecho y espalda casi 400 km después de la travesía del barco. Pero la locura no acabó allí. Casi toda la carretera hasta Taupo es buena, bastante recta y permite ir a buen ritmo. El problema se plantea si cuando llegas a Waiaru te olvidas que la Desert Road (entre Waiaru y Turangi) no es lo más recomendable en invierno y de noche. Nosotros no nos percatamos de ello y nos metimos por allí. La Desert Road es famosa porque atraviesa el Tongariro Nacional Park, pasando cerca de los tres volcanes, y porque se llena de hielo y nieve casi todo el invierno, llegando a cortarse a menudo hasta que los quitanieves hacen su trabajo. Imaginaros a nosotros con la autocaravana, mirando cómo todo, incluso la carretera, estaba helado. A pesar de ir despacio, el coche nos patinó levemente un par de veces. En fin, que lo mejor que nos ha podido pasar ha sido contarlo…
Encima, llegamos a Turangi pensando en dormir en cualquier aparcamiento, pero en eso tuvimos suerte y había un motel que también tenía sitios para autocaravanas, con lo que al menos pudimos descansar más calentitos, con calefacción y todo. Turangi, por cierto, es la autoproclamada capital mundial de la trucha. Pero eso queda para otro día…
Lástima que justo a la entrada de Picton, se nos vino encima una tormenta de esas de aúpa, que no nos dejó apenas disfrutar de la ciudad antes de coger el ferry. Aún así, pudimos hacer algunas compritas y tomarnos uno de los mejores capuchinos que hemos probado por aquí.
Lo del ferry merece mención aparte. Te ponen en unas colas dependiendo del tipo de automóvil y su peso, y vas embarcando poco a poco. Dejas cerrado el coche, con freno y marcha puesta, pero apagado, y te subes arriba. El ferry tiene restaurante, café bar, tienda, cine y no sé cuantas cosas más. Las vistas si el día es medio bueno (la tormenta había amainado cuando salimos) son estupendas, sobre todo mientras surcas el fiordo Queen Charlotte y los demás estrechos y recovecos de la costa. El problema empieza cuando sales al estrecho de Cook, porque generalmente el mar está bastante picado, y si encima hace viento, es que no puedes ni salir a la cubierta a filmar nada, porque te congelas. De todas formas, entre dormir un poquito, comer algo y hacer fotos, se nos pasaron rápidamente las 3 horas que dura el viaje.
Sacamos la autocaravana de los últimos, y ya eran las 18:30 horas. Encima en Wellington no hay cámpings, por lo que pasamos de quedarnos allí. La agencia de viajes nos sugería hacer viaje de 5 horas a Napier, pero esta ciudad de edificios art-déco no nos mataba demasiado, sobre todo porque queríamos tener tiempo para Tongariro y el Lago Taupo, así que dijimos, pues nos vamos hasta Taupo a ver hasta donde llegamos.
Al final paramos en Turangi, a 50 km de Taupo, lo que quiere decir que nos metimos entre pecho y espalda casi 400 km después de la travesía del barco. Pero la locura no acabó allí. Casi toda la carretera hasta Taupo es buena, bastante recta y permite ir a buen ritmo. El problema se plantea si cuando llegas a Waiaru te olvidas que la Desert Road (entre Waiaru y Turangi) no es lo más recomendable en invierno y de noche. Nosotros no nos percatamos de ello y nos metimos por allí. La Desert Road es famosa porque atraviesa el Tongariro Nacional Park, pasando cerca de los tres volcanes, y porque se llena de hielo y nieve casi todo el invierno, llegando a cortarse a menudo hasta que los quitanieves hacen su trabajo. Imaginaros a nosotros con la autocaravana, mirando cómo todo, incluso la carretera, estaba helado. A pesar de ir despacio, el coche nos patinó levemente un par de veces. En fin, que lo mejor que nos ha podido pasar ha sido contarlo…
Encima, llegamos a Turangi pensando en dormir en cualquier aparcamiento, pero en eso tuvimos suerte y había un motel que también tenía sitios para autocaravanas, con lo que al menos pudimos descansar más calentitos, con calefacción y todo. Turangi, por cierto, es la autoproclamada capital mundial de la trucha. Pero eso queda para otro día…
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