Salimos de la Terminal y nos encaminamos hacia Queen Street, parando un par de manzanas después a tomar el desayuno (ese día no lo habíamos tomado en la caravana). Tras ese pequeño parón, vimos que estábamos relativamente cerca de la Catedral de San Patricio, así que hacia allí fuimos. Desde la entrada de la catedral se puede ver la Sky Tower, probablemente la edificación más famosa de Nueva Zelanda, con sus 238 metros de altura, el edificio más alto del hemisferio sur, más alta que la Torre Eiffel. La catedral es bonita, de estilo neogótico. Una parte data de 1848 y el resto se añadió a finales del siglo XIX hasta su consagración como catedral en 1908. Recuerda a las típicas iglesias inglesas, pero, al igual que la catedral de San Patricio de Nueva York, destaca entre los rascacielos de acero, hormigón y cristal. Lo más llamativo es su techo interior, todo un artesonado de madera oscura.
De ahí nos hemos ido directos a la Sky Tower, donde además si quieres gastarte 100 euritos puedes saltar haciendo algo parecido al bungy jumping (puenting), que aquí llaman “sky jump”. Nosotros pagamos 30 por los dos y subimos a los observatorios (el más alto a 202 metros de altura). Los oídos se taponan al subir en el ascensor, que es de esos exteriores, por lo que mientras subes vas viendo ya la ciudad alejarse… La torre tiene 1029 escalones, y aunque a ritmo normal uno tardaría unos 24 minutos en subir andando, hubo un loco que en el 2002 subió en poco más de cinco minutos! Las vistas desde la torre son lo más bonito probablemente de Auckland, una ciudad que se asienta sobre un campo volcánico formado por 50 cráteres, algunos inactivos pero otros todavía vivitos y coleando. De hecho, hace “sólo” 600 años, una erupción hizo surgir del mar la isla Rangitoto, que se encuentra directamente frente a Takapuna Beach, donde tenemos el camping. Si se produjera alguna erupción más, algo posible porque Auckland tiene a 100 km bajo tierra una enorme reserva de magma, creemos que Auckland se iría a freír espárragos…pero como a estos neozelandeses les mola eso del riesgo pues parece no importarles demasiado.
Como decíamos la vista desde la torre, de 360º, es magnífica. Se ven los distintos barrios y la enorme extensión de la ciudad. Las islas de la bahía de Auckland y el puerto deportivo. Algunos volcanes también. De hecho, la ciudad es mucho más bonita desde arriba que a ras de suelo, donde no deja de ser, a nuestro parecer, una ciudad más, con algún edificio o zona interesante, y ya está. Aún así, como lucía el sol, parecía una ciudad relativamente agradable donde vivir, sobre todo si te encuentras cerca de alguno de los muchísimos parques que tiene.
A continuación, nosotros seguimos más o menos un circuito a pie que recomienda la guía Lonely Planet. No es nada del otro mundo, salvo la parte que pasas por la Universidad y el parque Albert. El paseo por el parque es agradable, con árboles enormes y extensiones de jardín y flores. Justo antes pasas por un mural de azulejos muy bien conservado que homenajea a las primeras sufragistas de NZ, de 1893. La universidad por su parte cuenta con dos edificios emblemáticos, la University Clock Tower y la Old Government House. La torre es la joya arquitectónica más importante de Auckland, de 1926, con rasgos “art nouveau”, incluyendo algunos temas de la flora y fauna autóctona. Lo mejor nos ha pasado con la Old Government House, la antigua sede del gobierno neozelandés hasta que la capital se trasladó a Wellington. Hoy es un restaurante y sala de reuniones para los profesores de la universidad (decorada al estilo inglés antiguo, con moquetas, cuadros, chimeneas, lámparas enormes…). Nosotros nos hemos colado hábilmente y tras pedirnos algo para almorzar, nos hemos sentado en una de sus salas. Algunos profesores nos miraban, supongo que preguntándose qué materia darían estos dos españoles, si éramos invitados de la universidad o algo parecido. La verdad es que era un sitio muy agradable para tomarse algo, y encima, lo hemos hecho sin que estuviera permitido. ¡Toma ya la cara española!
Luego hemos bajado por Chancery Street, una zona de bares y restaurantes muy chic, peatonal. A esa hora, toda la gente, mayoritariamente joven, de las oficinas de alrededor estaba almorzando. Como no podía ser de otra manera, Vicky los ha grabado en vídeo a todos!! De ahí hemos seguido por High Street, donde se concentran las tiendas más de moda de Auckland. No estaba Zara, pero es cierto que la ropa aquí parecía un poco más exclusiva, de diseño.
Si uno no va a ver la New Gallery (museos) o alguno de los volcanes cercanos, tampoco Auckland tiene mucho más que ofrecer. Hay multitud de cafés, bares y restaurantes. Por ejemplo, en Vulcan Lane, una callecita peatonal de escasos 40 metros, aglutina a varios pubs y cafés que datan del siglo XIX. Pero en materia de “cosas que ver”, pues poco más: el puerto deportivo, más que nada por pasear un poco, y el Civic Theatre (de 1929, uno de los siete teatros ambientales que quedan en el mundo) o el Auckland Town Hall (este último sede de la filarmónica). Fuera del centro, se recomienda visitar los Botanical Gardens o los barrios de Parnell y Newmarket, pero que a un europeo tampoco ofrecerán nada que no haya visto por su tierra. Como un neozelandés nos dijo una vez, uno no viene a Nueva Zelanda a ver ciudades, sino a experimentar la naturaleza. Pues eso.
Cogimos el ferry de vuelta y luego el bus hasta Takapuna. Dimos un garbeo por un centro comercial de la zona y al camping, que hoy tocaba hacer la maleta para tenerlo listo todo mañana. Toca devolver la autocaravana (limpia en la medida de lo posible) y estar en el aeropuerto por la tarde. Ahora sí que se acaba. Mañana por la mañana nos daremos un garbeo por Davenport para ver el par de volcanes extinguidos que tiene y ya está. Se acabó Nueva Zelanda.